Feliz navidad a todos menos a los abetos, que parece ser que en esta época son asesinados sin piedad. En concreto es noticia el que acaba de llegar al Vaticano como regalo de alguna población perdida por los montes donde Heidi perdió la virginidad con Pedro, su abuelo, Niebla o vaya usted a saber. El árbol tenía 140 años de edad y medía más de 30 metros de altura.
Muy bonito, en vez de preservar árboles centenarios (que no habrá sitio en los bosques para repoblar y renovar el suelo) van y matan uno para tunearlo en el único sitio donde debería quedar claro que el árbol de navidad NO es una tradición cristiana.
Lo que no sabíamos es que eso de aprovechar los muertos en estas fiestas iban a tomárselo tan en serio. Veamos la futura estampa de la cena de Nochebuena:

Devórame otra vez (Versión Caperucita Roja [¿?])

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